El gran viaje de Camilito

Esta es la historia de Camilito, un hermoso niño con ojos almendrados y mejillas rosaditas; su sonrisa ilumina todo a su alrededor. Su amigo de aventuras es Luky, un pequeño león de felpa que en las noches suele contarle aventuras de mundos fantásticos.

Un día, cuando estaban jugando los dos como de costumbre, Luky le propuso a Camilito realizar un viaje a uno de esos lugares mágicos. A Camilito le pareció una gran idea ya que estaba un poco aburrido de los mismos juegos, pues a los cuatro meses de edad es muy poco lo que puede hacer un bebé aquí para divertirse.

Y entonces Luky agitó su pluma mágica y en un santiamén los dos llegaron a ese mundo de fantasía. Grande fue la sorpresa de Camilito, pues vio un árbol donde crecían deliciosas galletas, bombones y chocolates. El niño no dudó en tomar un par de ellos ¡Estaban muy ricos! En aquel lugar todo era lindo y encantador. Y Camilito podía correr, saltar y hablar, cosa que le era imposible en su vida cotidiana debido a su corta edad.

Una hermosa mariposa salió a darles la bienvenida. Como era natural, Camilito ya empezaba a extrañar a sus papis, pero Luky lo alentó para que continuaran el recorrido. Y fue así como conoció a Billy, el gran elefante que tejía hermosos arcoíris y hacía nubes con motas de algodón. De este modo, había otros animales encargados de poner una a una las estrellas en la noche, hacer las gotas de lluvia y, en fin, todas aquellas cosas que ocurren en el cielo.

En aquel fantástico lugar todo era armonía y felicidad, excepto por una cosa: todos estaban tan ocupados en sus tareas, que olvidaron cómo dormir. Y entonces Camilito, al darse cuenta de esto, pues era muy astuto e inteligente, empezó a cantar lindas canciones de cuna desde su corazón, y pronto todos comenzaron a bostezar y se quedaron profundamente dormidos.

Esa noche no hubo ni luna ni estrellas ni nubes en el firmamento, dado que no había nadie encargado de hacerlas. Al otro día, cuando despertaron, se sintieron más alegres que de costumbre, muy agradecidos con Camilito por su favor. Llamaron a Winny, un sabio oso que tenía una corona resplandeciente, quien le obsequió a Camilito un gran cofre que contenía algo muy especial, y él lo aceptó con agradecimiento.

Luky tomó de la mano a Camilito y se despidieron de todos, y envueltos en una nube se dirigieron a su hogar. Al llegar, Camilito abrió el cofre y salieron en parejas el amor y la felicidad, la salud y la prosperidad, y la paz y la armonía; y entraron a todos los hogares donde había niños y niñas. Desde entonces todos los niños del mundo al crecer podrán decir “y fuimos muy felices”, porque la historia de cada niño debe escribirse con amor.