El maravilloso mundo de Trompitas

En un bosque encantado vivían felices muchos animales. Entre ellos estaban el perro (guau), el gato (miau), las ovejitas (ve), los pajaritos (ii) y muchos más.

Alrededor de un lago muy grande había muchas flores de colores y un prado gigante donde jugaban todas las tardes, descansaban y se reían de sus travesuras.

En el centro de este hermoso bosque, en un árbol muy grande, vivía Piolín, un lindo pajarito que todas las mañanas cantaba desde su nido y salía bien temprano a visitar a su gran amiga Sol, una mariposa con alas muy coloridas y linda sonrisa.

Todas las tardes los animales del bosque se reunían cerca del lago y compartían deliciosas frutas, ricos helados de vainilla, galletas con chispitas de chocolate y dulces de diferentes colores. Allí jugaban con bombas, pelotas, figuras para armar, y también tenían una enorme guitarra, tambores y luces de muchos colores. Siempre formaban una gran fiesta, y todos felices cantaban y se divertían hasta la hora en que se debían ir para sus casas.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar cuando Piolín el pajarito decidió con su amiga Sol proponer un juego nuevo: saltar la cuerda. Al principio todo parecía muy fácil y divertido, pero cuando Piolín y Sol les contaron, los demás animales los miraron un poco extrañados, ya que siempre habían jugado a lo mismo y siempre se habían divertido de la misma manera. Aunque el nuevo juego se veía muy divertido, no todos estaban de acuerdo en jugarlo.

¿Qué hacer?, se preguntaron Piolín y su amiga Sol.

En el primer intento sus amigos no quisieron jugar con la cuerda. No querían cosas nuevas y no entendían, pero de repente se les ocurrió una gran idea…

Necesitaban la ayuda de su gran amigo... Un ser espectacular, noble, cariñoso, con un gran corazón, muy juguetón: el señor elefante Trompitas.

A él le encantaba explorar y buscar aventuras nuevas en el bosque. Piolín y Sol le pidieron el favor de que les enseñara a los demás este divertido juego.

Trompita se quedó pensando un momento y luego dijo que no lo podía realizar solo; tenía que incluir en el juego a su mejor amigo, el señor oso blanco llamado Tin tin, que con su hermosa corona era el rey de todos los juegos.

Fue así como empezaron a jugar. El pajarito Piolín y la mariposa Sol batían el lazo y Trompitas y Tin tin saltaban muy felices. Los demás animales quedaron sorprendidos y encantados al ver cómo se divertían. El primero en participar fue el pavo real, quien gozó como nunca; saltaba tanto que una pluma salió a volar. Y luego, todos los demás animales jugaron, se divirtieron ¡y fuimos muy felices!