Felpita y su aventura en el bosque

La pequeña Felpita salió esta mañana con su sombrero de flores y pañoleta rosada. “Buenos días, amiguitos”, en su canto decía, “reciban un saludo de Felpita su amiga, y vengan a cantar con fuerte emoción canciones bonitas, canciones de amor”.

A la orilla del río, cuando al bosque llegaba, mariposas de colores a Felpita rodeaban, ardillas y conejos temerosos la miraban, pero ella con dulzura los acariciaba. “No teman, amigos”, Felpita decía. “¿Quieren ir conmigo?”, les preguntó, cuando de repente, con gran emoción, un conejo blanco a sus brazos saltó.

En un frondoso árbol un pajarito cantaba, arrullando a sus hijos que con amor cuidaba; su canto a lo lejos se escuchaba y a todo el bosque su melodía alegraba. Detrás de un arbusto algo se movía, era un bebe elefante que ahí se escondía; el pobre elefantito jugando se perdió y cuando vio a Felpita del susto se escondió. Aquel elefante era de color gris claro, con orejas grandes y cachetitos rosados, con fuertes pisadas y nariz alargada, toda una ternura para quien lo mirara.

En busca de mamá el elefantito estaba y de tanta tristeza lloraba y lloraba; la pequeña Felpita lo consoló con una galleta en forma de corazón. Y juntos salieron a buscar a mamá, pues tenían la esperanza de poderla encontrar.

Caminaron y caminaron hasta llegar a la cascada hermosa de un manantial. A Winny el osito en el manantial encontraron y a buscar a la elefanta ellos lo invitaron; los tres amiguitos corriendo se fueron, cuando una sombra grande a lo lejos vieron. Era mamá elefanta que también buscaba a su hijo perdido, muy desesperada; cuando se encontraron lloraron de emoción y muy agradecida la elefanta se marchó.

Ya tarde se hacía y tenía que regresar, Felpita a su casa para ir a cenar. Winny y Felpita se despidieron, felices los dos por la buena obra que hicieron. Cuando Felpita a su casa volvió, aquella aventura a su madre contó, quien con gran felicidad un regalo le dio: una linda muñeca que le había comprado, con una hermosa corona y vestido dorado.

Su madre orgullosa estaba de lo que Felpita le contó, pues puso en práctica los valores que ella le enseñó. Aquella aventura Felpita escribió en el libro de cuentos que su papá le compró, con plumilla y colores pintó aquel bosque hermoso que ella conoció.

“Ya es hora de dormir”, le dijo su mamá, “es un poco tarde y debes descansar”, pero Felpita quería terminar de escribir su cuento y su libro cerrar. “Y fuimos muy felices” fue lo último que escribió, se puso la pijama y en su cama se acostó, y con una sonrisa Felpita se durmió, porque en sus sueños al bosque volvió.