Sueño de amor

Hola, soy Luz... y con mi pluma escribiré una maravillosa historia, mi perfecto cuento de amor. Porque así como mi sueño se hizo realidad, miles de niños más podrán cumplir el suyo... Porque merecemos un comienzo, un recorrido y un final feliz.

Quizá no lo esperaba, pero algo asombroso estaba a punto de sucederme. Con tan solo siete años, ya tenía un profundo deseo en mi ser, por el cual cada día clamaba a Dios, esperando la respuesta que traería alegría a mi corazón. Quizá para muchos era solo una idea. Quizá para otros era algo natural, pero para mí era la descripción de la felicidad. Mis padres no creían que era el momento. Tampoco confiaban en que estuviera preparada para aceptar la idea, y por eso decidieron no atender mi petición.

¿Estaba realmente preparada para recibir lo que estaba pidiendo? Por supuesto, una hermanita, ¡una hermanita sería mi mayor bendición!

Un día, en el zoológico, observaba a los elefantes bebés jugar, cuando de pronto un hermoso y sonoro canto se escuchó a mis espaldas. Realmente encantada, me di vuelta y observé un bello pájaro rodeado de mariposas que parecían llamarme hacia aquel lugar. Expectante, corrí hacia donde me dirigieron los pequeños animales, y me encontré frente a un gran árbol que irradiaba y producía paz.

La sensación era tan arrolladora que corrí muy de prisa y, para mi sorpresa, hallé una reluciente semillita cerquita de la raíz del árbol. La semilla era muy diferente a las demás y brillaba más que mil soles. Al ver tanta luz tuve la seguridad de que se trataba de mi sueño. ¡Wao, en serio, sería mi sueño que pronto se convertiría en una realidad!

Pero yo tenía la sensación de que debía hacer algo para demostrarme a mí misma que merecía que mi sueño se realizara. Fue entonces cuando pensé que tenía que conseguir todo para mi hermanita. Pensé en todo: una mantita amarilla y suavecita, un osito Winny, biberones con los sabores de todas las frutas, una hermosa corona igual a la mía, y muchos vestidos lindos y brillantes.

Cada vez que yo conseguía algo para mi hermana, la semilla crecía y crecía, a tal punto que uno de esos días la sonrisa de mi hermana llegó a mi vida y la de mi familia. Ahora ya tenía una mejor amiga y una hermanita a la vez. Todo era realmente un sueño cumplido. ¡Espera! ¡No! Todo era una realidad, una realidad de amor llamada "Hermana". Y sí, así como lo tienes en mente, ¡fuimos muy felices!