La rinitis seca es la inflamación de la capa más interna de la nariz, que sucede sin la producción de moco. Es común en los bebés recién nacidos y, en ellos, se la conoce como rinitis neonatal (Crider, 2023).
Se diferencia de la rinitis húmeda en que esta última sí provoca moco o rinorrea. Además, en la variante húmeda, hay goteo del líquido por la nariz y pueden asociarse otros síntomas, como lagañas en los ojos por una conjuntivitis (Medline Plus, 2023).
Aunque no es una condición grave, merece atención. Si tu bebé tiene rinitis seca, estará molesto, se sentirá incómodo y rechazará la lactancia o los alimentos sólidos (Crider, 2023).
Por eso, para mejorar su comodidad, darle confort y que tú te quedes tranquila, aquí te contamos todo lo que debes saber.
No te será difícil identificar este problema en tu bebé. En principio, deberás corroborar que no haya mucosidad en su nariz. Luego, podrás notar algunos de los siguientes síntomas (Yurochko y Kopanska, 2021):
A diferencia de lo que sucede con la gripa en bebés, la rinitis seca no presenta fiebre. Su ausencia, así como la falta de mucosidad, son datos importantes para confirmar que se trata de esta condición y no de otra (Crider, 2023).

Este problema puede tener diversas causas. A veces, aparece debido a un solo factor, pero también puede ser el resultado de la combinación de varias circunstancias (Yagsi et al., 2023).
Las causas más frecuentes de rinitis seca en bebés son las siguientes (Ziuzia y Dobrzyński, 2020):
Hay enfermedades crónicas y situaciones de salud que, entre sus signos tienen a la rinitis seca. No es lo más habitual, pero debe sospecharse si los síntomas son más intensos o persistentes.
Por ejemplo, hay distintos tipos de alergias en bebés que resecan las mucosas, incluida la de la nariz. Puede tratarse de alergias a sustancias químicas del ambiente o a ingredientes de los alimentos (Ziuzia y Dobrzyński, 2020).
También hay rinitis sin mucosidad en el síndrome de Sjögren. Es una enfermedad autoinmunitaria que se caracteriza por la sequedad de las mucosas, en especial, en los ojos, la boca y la nariz (Jaraba et al., 2022)
Finalmente, hay que considerar la rinitis atrófica. Se trata de un achicamiento de los tejidos más internos de la nariz. Es más frecuente en la adultez, aunque puede presentarse en bebés que tienen infecciones respiratorias a repetición (Cleveland Clinic, 2022).
En cualquiera de los casos, es fundamental observar los síntomas y consultar a un pediatra. El diagnóstico temprano puede evitar complicaciones futuras.
El tratamiento de la rinitis seca en los bebés se centra en aliviar los síntomas. No hay vacunas para niños que prevengan la condición ni se necesitan antibióticos (Yagsi et al., 2023).
Las estrategias más efectivas son las siguientes (Crider, 2023; Ribeiro, 2023):
La rinitis seca no es grave, pero puedes hacer algo para mejorar el confort de tu bebé. Sigue estos consejos y, si no observas mejoría, consulta con su pediatra.
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